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¿Qué es arousal?

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Arousal es un término que hace referencia al nivel de activación cortical de un individuo. Concretamente fue definido en 1992 por Goult & Krane como "la activación general fisiológica y psicológica del organismo que va desde el sueño profundo hasta la excitación intensa".

Este nivel de activación está regulado por el SARA (Sistema Activador Reicular Ascendente), una región del encéfalo que incluye la formación reticular y sus conexiones con otras estructuras anatómicas como el hipotálamo y la corteza cerebral. Este sistema se encarga del control motor somático, la modulación del dolor, la habituación, los ritmos circadianos de sueño y vigilia y la conciencia. Así, si por ejemplo estamos ante una situación de alerta o amenaza, el SARA se activa, incrementando la actividad cortical y preparando al organismo ante esa situación; por el contrario, si estamos ante una situación relajada o durante el sueño, la actividad del SARA es mínima, disminuyendo la activación cortical.

Una mayor activación cortical es necesaria ante determinados estímulos ya que implica una mayor habilidad para responder a ellos. Sin embargo, si esta activación cortical supera ciertos niveles, el rendimiento y la motivación del individuo decaen, comprometiendo su respuesta a dichos estímulos.
Es por ello que resulta de vital importancia aprender a gestionar de manera correcta situaciones de estrés y ansiedad. Si ante determinados sucesos nuestros niveles de estrés y ansiedad se disparan, nuestro rendimiento, atención, motivación y productividad para responder a ellos se vera mermada... ¡Y esto tambien les ocurre a los perros!

Cada perro presenta un arousal en función de la actividad que esté realizando. Este arousal depende del estado emocional del individuo y de su activación física. Por ello, cuando estamos trabajando con un perro, es muy importate que valoremos el arousal que presenta y si este se adecua a la actividad que queremos realizar con él. En el caso de que presente un arousal desequilibrado (por exceso o por defecto) deberemos trabajar para que alcance unos niveles de confort acordes a la actividad que estamos haciendo. Por ejemplo, con un perro asustado por una tormenta, no podemos pretender que se conecte a un premio y nos siga. Su nivel de activación cortical es tan elevado y dirigido hacia la huida que su capacidad de concentrarse en una actividad como es seguir el trozo de comida estará bajo mínimos. Deberemos trabajar para devolver el arousal a unos niveles adecuados a dicha actividad, haciendole realizar ejercicios que le permitan recobrar la serenidad.

Podemos encontrar cuatro situaciones de alteración del arousal:

1. Un estado emocional positivo y activación física alta, que se presenta en perros sobreexcitados y descontrolados que corren, saltan, mordisquean... Es un estado que muchas veces consideramos positivo pero un arousal tan elevado puede derivar en problemas como la reactividad.

2. Un estado emocional positivo y activación física baja, que suele darse en perros tranquilos, cansados... que quizas acaban de comer o de realizar su actividad favorita y solo necesitan un tiempo de descanso para volver a equilibrar su arousal.

3. Un estado emocional negativo y activación física baja que aparece en perros deprimidos, tristes. En estos casos es importante que trabajemos por mejorar su estado de animo y aumentar su actividad física para conseguir que deje de estar encerrado en si mismo.

4. Un estado emocional negativo y activación física aumentada que surge cuando el perro se siente incómodo o asustado y que puede desembocar en una agresión.

Como vemos, es necesario identificar el arousal del perro y actuar según sea este, respetando lo que él necesita y no pensando sólo en la actividad que queramos hacer.


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