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Publicado de Paramascotas en Consejos · 29 Junio 2020

Durante muchos años, una de las pautas que más se ha aconsejado para tratar problemas de comportamiento como la ansiedad por separación ha sido que, al llegar a casa, ignorásemos al perro para rebajar su estrés. Sin embargo, por suerte, los tiempos cambian, la ciencia avanza y vemos las cosas desde nuevas perspectivas mucho más acordes a la realidad de nuestros peludos.´
 
Pensemos por un momento desde la posición de nuestro amigo: Ocho horas solo en casa, con su cama como único sitio para descansar y como entretenimiento algún que otro juguete que le hemos dejado a modo de compañía. Encerrado y solo. Él no puede irse a dar una vuelta, ni ver a los amigos porque, al fin y al cabo, depende absolutamente de ti. De modo que, por fin, llega el momento más esperado de su día: ¡TÚ vuelves a casa! ¡Todo es emoción, alegría, felicidad! Pero cuanto entras por la puerta, viendo que está muy nervioso, recuerdas ese consejo que te dieron en su momento para mejorar su ansiedad y, tratando de ayudarle, no le haces caso.

 
¿Qué crees que sentirá él ante esa situación? ¿Tristeza, desasosiego? Nuestro amigo no entenderá nada. No ha hecho nada malo, está feliz de vernos, pero nosotros no mostramos alegría alguna y ni tan siquiera lo miramos. ¿No crees que se pondrá más nervioso y generará más ansiedad? Pensémoslo por un momento: nos pasaría a cualquiera.

 
Cuando llegamos a casa y no le saludamos, hacemos que las respuestas sean más exageradas, que trate de llamar nuestra atención y además se ponga más y más nervioso al no entender la situación, generando picos de estrés muy perjudiciales para su salud comportamental.
 
Debemos tener en cuenta que la forma que tienen ellos de transmitirnos amor y alegría es con sus saltos y ladridos. Son una EMOCIÓN, no una conducta. Y las emociones no se refuerzan ni se castigan: sólo se transmiten. Y nosotros debemos aceptarlas y devolverlas con cariño evitando siempre esa vieja creencia de que hay que “ignorar al perro cuando vuelves a casa para no reforzarle esa conducta de saltos y ladridos, ese nerviosismo”.

 
Los perros, al igual que nosotros piensan, sienten emociones y por ello se alegran, se enfadan, se angustian… del mismo modo que lo hacemos nosotros. No son muebles ni robots. Es por ello que ignorarles en lo único que deriva es en sentimientos y conductas de frustración, ansiedad, desconfianza y, lo que es más importante de todo, en romper el vínculo que nuestro amigo establece con nosotros.

 
Por todo ello, si cuando llegamos a casa nuestro perro se pone muy nervioso, lo mejor que podemos hacer es devolverle ese saludo de un modo tranquilo y calmado, para hacerle retornar a esa paz que necesita y que nosotros le aportamos. Debemos tener en cuenta que en ese momento estará tan exaltado que no aprenderá conductas de ningún tipo: solo quiere demostrarnos su alegría. Es por ello que, si nosotros también nos ponemos nerviosos por su actitud y le gritamos, lo único que conseguiremos será empeorar la situación mientras que, si mantenemos la calma, conseguiremos que se calme, que poco a poco vaya rebajando su energía, y lo que es más importante, ¡que se sienta muy querido!

 
Para conseguir algo de calma en ese momento debemos:

 
ü  Hablarle de forma tranquila, para que se sienta seguro.
 
 
ü  Acariciarlo y reconfortarlo, acompañando siempre de palabras calmas.
 
 
ü  Darle masajes (en el lomo, cabeza…)
 
 
ü  Generar o llevarle a un espacio de calma sin estímulos que le puedan generar aún más estrés (evitar grandes ruidos, gritos, voces elevadas o actitudes que le pongan nervioso)
 
 
Hagamos que la vida de nuestros peludos, y con ello la nuestra, sea un poco más sencilla, mostrando empatía y valorando esa alegría que nos da. Y si observamos que, aunque le tratamos de un modo tranquilo, el nivel de respuesta que tiene nuestro compañero es desmedido o nos sobrepasa, siempre es preferible contactar con un especialista a tomar la iniciativa de ignorarle, con la que no obtendremos ninguna respuesta gratificante ni nosotros ni él.

 
¡Disfrutad del verano y del día a día con vuestros amigos peludos, Paramascoteros!


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